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Biografía de Rafel Arévalo Martínez


Rafel Arévalo Martínez

( 25 de julio de 1884, Ciudad de Guatemala  + 12 de junio de 1975, Ciudad de Guatemala ) Poeta, narrador, dramaturgo, cronista y ensayista guatemalteco, uno de los más destacados representantes de la Generación de 1910. 


En 1913 funda y dirige la revista Juan Chapín, portavoz de esa generación. Durante 18 años, de 1927 a 1945, fue director de la Biblioteca Nacional de Guatemala. Conoció España y otros países de Europa, fue periodista, profesor de lengua castellana y miembro correspondiente de la Academia Española de la Lengua. Recibió múltiples premios y condecoraciones, como la Orden Rubén Darío en Nicaragua y la Orden del Quetzal en Guatemala.

Biografía de Miguel Ángel Asturias Rosales

Miguel Ángel Asturias

Poeta, narrador, dramaturgo, periodista y diplomático guatemalteco, considerado uno de los protagonistas de la literatura hispanoamericana del siglo XX.  (Ciudad de Guatemala, 19 de octubre de 1899 - Madrid, 9 de junio de 1974) 

El empleo personal que hace de la lengua castellana constituye uno de los mundos verbales más densos, sugerentes y dignos de estudio de las letras hispánicas. 

Se graduó de abogado en la Universidad de San Carlos, en Guatemala, donde participó en la lucha contra la dictadura de Estrada Cabrera, hasta que éste fue derrocado. Fundó y dirigió la Universidad Popular en 1922. Ya en ese entonces empezó escribir. Partió luego a Europa, donde vivió intensamente los movimientos y sucesos que la transformaban. Estudió lingüística y antropología maya con Raynaud, y de esa época es su traducción del Popol Vuh, junto con José María Hurtado de Mendoza.


Biografía:Rafael Arévalo Martínez, 25 de julio de 1884, Ciudad de Guatemala, Guatemala, + 12 de junio de 1975, Ibidem

Poeta, narrador, dramaturgo, cronista y ensayista guatemalteco, uno de los más destacados representantes de la Generación de 1910. En 1913 funda y dirige la revista Juan Chapín, portavoz de esa generación. Durante 18 años, de 1927 a 1945, fue director de la Biblioteca Nacional de Guatemala. Conoció España y otros países de Europa, fue periodista, profesor de lengua castellana y miembro correspondiente de la Academia Española de la Lengua. Recibió múltiples premios y condecoraciones, como la Orden Rubén Darío en Nicaragua y la Orden del Quetzal en Guatemala. 
Se inició como poeta modernista, siendo uno de los más altos exponentes del movimiento, con los libros Maya (1911) y Los atormentados (1914), que constituyen dos de las pocas muestras que del pleno modernismo puede ofrecer la poesía guatemalteca. En una segunda etapa, la de su poesía de madurez, cambió hacia un lenguaje más sencillo, sobrio, transparente e intimista: Las rosas de Eganddi (1921) y Por un caminito así (1947). 

Lo bueno, si breve...

DOS veces bueno. La frase de Baltasar Gracián, con cerca de cuatro siglos de edad, mantiene su plena vigencia en nuestros días y debería adoptarse como lema de las tertulias que nos ofrecen (o con que pretenden castigarnos) los medios audiovisuales. Aplicada a los géneros literarios, la brevedad distingue a los cuentos que, desde los precedentes que encontramos en la literatura clásica, alcanzan un desarrollo notable en la pasada centuria y, especialmente, en su segunda mitad y en Hispanoamérica, con autores como Borges, Cortázar y Bioy Casares entre sus más insignes cultivadores. El cuento no es ciertamente un género menor y, hoy más que nunca, debería ocupar un lugar prioritario en los programas educativos, con la finalidad de introducir a los escolares en el estudio de la literatura, de forma gradual y más asequible que con textos de mayor extensión. 

Y ya que acabamos de conocer que el ajedrez va a ser introducido en los programas de estudios (con amplio consenso de los partidos, esto es noticia) por su demostrada capacidad para estructurar la mente, ¿por qué no introducir también en los colegios el conocimiento de los microrrelatos que, como quintaesencia de la expresión escrita, podrían ser el germen de un deseable resurgir de la afición a la buena lectura y a la escritura, que tanto lo necesitan? En mi opinión, la síntesis en pocas palabras, sin perjuicio de la profundidad del significado, junto con la variedad de las posibles interpretaciones, proporciona a estas composiciones elementos lúdicos, que facilitarían la consecución de los objetivos didácticos. Como ejemplo inevitable, las siete palabras de El dinosaurio del guatemalteco Augusto Monterroso: "Cuando despertó, el dinosaurio aún estaba allí". Pero por whatsapp me acaba de llegar uno, sin firma, que no me resisto a transcribir: "He estado toda la tarde sin batería en el móvil y me he dedicado a charlar con mi mujer. Parece buena persona". Aquí hay mucho más que humor. No es fácil expresar de forma tan sucinta un paradigma de la invasión de los sistemas avanzados de comunicación, que propician sutiles formas de aislamiento que afectan al propio núcleo de la familia. Al cabo se trata de una velada, pero evidente, denuncia que, sin embargo, va acompañada de un mensaje esperanzador: aún es posible que conozcamos a nuestro prójimo, condición necesaria para apreciarle y tal vez para amarle.