Festival del Arte y la Literatura Independiente de Miami (VISTA) : el libro como objeto de arte.


Uno de los temas que más provocó mi curiosidad durante la celebración del Festival del Arte y la Literatura Independiente de Miami (VISTA) fue el relacionado con el  libro como objeto de arte. Me recordó la impronta y la secuela dejadas por las lecturas de la obra y el trabajo práctico de George Gurdjieff, sobre todo en lo referente a la creación del “Instituto para el Desarrollo Armónico del Hombre”, una institución que promovía el arte de la transformación: según Gurdjieff, lo fundamental para cualquier cambio de actitud psicológica era trabajar directamente con el hombre, con su conciencia. Era educar al individuo en cómo despertar la conciencia artística y en cómo, por añadidura, desmitificar el discurso tradicional.
Un panel compuesto por Ana Olema, Luis Felipe Rojas y Víctor Manuel Domínguez explicó  exhaustivamente tópicos que entroncan de alguna forma con los fundamentos de las enseñanzas del maestro  Gurdjieff. Porque es imprescindible que el creador elabore una obra de arte, una danza, una acrobacia, y la ponga al servicio del hombre en función de desideologizar la práctica del discurso socialista –y comunista. La elaboración de un libro que dance con esta intención artística contraería, desde luego, un auténtico compromiso con el arte de la transformación, con el arte de la política, en un sentido que influya tanto en uno mismo como en los demás.
Para explicar en qué consiste el proyecto el libro como objeto de arte, Ana Olema se apoyó en el ejemplo La tercera  pata (o la quinta esencia del problema de Cuba), libro que al cuidado de Jesús Hernández-Güero, joven artista graduado de la “Escuela Superior de Arte” en La Habana, representa una obra artística. Esencial propuesta de la danza escritural, porque nos remite a contactar la memoria, esa que el castrismo suspendió desde el 59 por su lealtad a los valores del arte y la libertad de expresión. De ahí una aseveración que me parece lógica, incluso trascendental, por parte de esta activista cubana: no es la obra literaria la que nos puede transformar, tampoco un libro de dibujo o de arte, ni siquiera un libro de fotografía, la historiografía o el ensayo; debe ser un libro que por su estructura exija el contexto de una obra de arte. 
Si tuviera que traducir esta expresión al lenguaje nietzscheano diría: una obra de arte es aquella experiencia vital que asume el peligro ante la vida. En El crepúsculo de los dioses hay una avanzada de ideas sobre lo que Nietzsche considera “el arte de la conducta”.

Ángel Velázquez Callejas