Tengo la convicción de que existen ciertos libros que es preciso leer cuando ya se ha cumplido una determinada edad, sobre todo si se desea aprovechar al máximo lo que su autor pretende mostrarnos. Los demonios de Heimito von Doderer (1896-1966) constituye una buena muestra de esta particular categoría.
Heimito von Doderer supone una de las cumbres literarias austriaca, europea y mundial del segundo tercio del siglo XX, dentro de esa formidable generación en la que figuran nombres como Musil, Roth o Zweig, precedidos en el tiempo por otro no menos gigantesco grupo con Kraus o Schnitzler a la cabeza.
Cuando publicó Los demonios, tras un proceso de elaboración que abarca dos décadas, von Doderer tenía ya sesenta años y arrastraba un bagaje vital desmesurado: dos participaciones en la Primera y Segunda Guerra Mundial, sendas estancias en campos de prisioneros tras la conclusión de ambos conflictos, un paso del protestantismo al catolicismo, una breve militancia en el Partido Nacionalsocialista, una reconversión profesional pasados los cincuenta años (hizo un curso de archivador y bibliotecario para poder ganarse la vida), dos matrimonios atípicos (siempre vivió como soltero en su propio piso)…
Los demonios de Heimito von Doderer es una novela colosal.
