La noche como afirmación poética en Novalis
Por Jaime Augusto Sáenz Hoyos
Introducción
Hablar de la noche puede ser considerado un terreno resbaladizo en el cual la primera asociación efectuada por nuestra mente siempre deseosa de imágenes será el de lo carente, la nada, lo indefinido.
Y puesto que en propiedad no hay en ella un εtδος propiamente dicho -por la carencia de imagen-, paradójicamente es la noche la que contiene las
Imágenes en potencia.
Recurrimos a su contemplación, meditación y reflexión por un acto de necesariedad, expresado, si ello es posible; en la mística, la poesía, y las practicas ancestrales de magia.
La noche puede ser interpretada en dos sentidos; una nada improductiva carente de significación, que ha dado lugar a la prefiguración de la noche como madre de lo negativo y monstruoso o en un sentido de afirmación sobre aquello otro que reside en nosotros y nos abraza.
En este escrito estudiaremos la figura de la noche como afirmación en el poeta alemán de finales de 1700 y comienzos de 1800 Friedrich Von Hardenberg (Novalis). El texto base de dicho estudio serán los Himnos a la noche.
En la noche como afirmación, el poeta encuentra su yo en un origen y fin común. Origen porque su preeminencia existe antes de lo manifestado, el asunto de la nocturnidad a modo de origen y fin, nos ocupara en el capítulo inicial, donde observaremos la noche a manera de fondo-continente de un primer comienzo, diferentes culturas nos cuentan la manera según la cual, la noche ha sido el “lugar” donde todo se origina y un fin al cual tiende todo.
A medida que el universo, y por ende la tierra se expande la oscuridad nocturna aumenta, y cuanto más descendemos a nuestro yo onírico la negrura del alma nos asedia.
Este ir como finalidad en la noche tiene su doble correlato en el movimiento centrífugo de noche del cosmos o centrípeto en la noche oscura del alma. En el poeta objeto de estudio se presenta dicho doble movimiento.
Este tender a lo inefable es una característica propia de la época de Hardenberg, sobre este asunto nos ocuparemos en el segundo capítulo, donde haremos una vista panorámica de aquel transito que funda la modernidad en cual el sujeto se halla en una escisión entre el yo de la razón y el yo del sentir y la imaginación.
Los dos primeros capítulos del presente escrito, servirán para tener una mayor aprehensibilidad del capítulo final en el que propiamente nos ocuparemos de la poética de Novalis dedicada a eso oscuro que nos circunda y habita, presentado en esa idea primigenia de la noche como una afirmación, y de su permanencia en un sujeto moderno heredero directo de la ilustración.



