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Biografía Yukio Mishima

Yukio Mishima

(Tokio, 14 de enero de 1925 + ibídem, 25 de noviembre de 1970) El escritor japonés Yukio Mishima destacó como un prolífico autor, pues publicó más de una veintena de novelas, decenas de piezas teatrales y numerosos cuentos, poemas, artículos y ensayos.
 
Hiraoka Kimitake, nombre de pila del famoso escritor, nació el 14 de enero de 1925 en Tokio, Japón, en una familia burguesa. Se vanagloriaba de pertenecer, por sus antepasados, a la clase de los samuráis. 

Vida de Yukio Mishima. La fatalidad de lo sublime


En julio de 1970 un médium vaticina a Yukio Mishima una larga vida. Por estas fechas, el escritor japonés acude a un astrólogo del rito Shichūsuimei para escuchar una predicción semejante; en esta ocasión el adivino le anuncia que será el próximo ganador del premio Nobel y lo señala como posible presidente del Japón. Apenas cuatro meses más tarde, cercano ya el invierno, Mishima asalta el cuartel de Ichigaya junto a tres jóvenes cadetes de su ejército privado. Se propone cumplir con la liturgia más trágica que conoce la tradición japonesa: el seppuku, un suicidio ritual que, según cree el novelista, despertará de su letargo al viejo Japón. Entre los japoneses, el final de Mishima carece del romanticismo que le aplican muchos observadores occidentales. Pese a que su talento es reconocido de forma unánime, el escritor es visto como un excéntrico, o aún peor, como un desequilibrado que se tomó en serio sus propias fantasías. El hecho es que Mishima pudo haberse limitado a obedecer el dictado de Shichūsuimei, y aspirar al poder en su país. Pero optó por un camino terrible, y eligió una muerte de resonancias épicas que, a su modo de ver, despojaría de su máscara al Japón moderno. Para su desgracia, el gesto del escritor no fue comprendido por una sociedad democrática y acomodada, cansada de la violencia y deseosa de alcanzar la prosperidad sin tener que echar la vista atrás. Por más que Mishima observara con nostalgia el código samurai, las costumbres del Japón feudal eran algo que, en 1970, ya sólo tenía sentido en el cine, en las teleseries, en los museos y en las fantasías de los ultraderechistas. Si observamos los testimonios de la época, queda claro que el acto protagonizado por Mishima en el cuartel de Ichigaya fue visto con desaprobación, como si se tratara del último desatino de un demente. En este punto las incógnitas son difíciles de responder. ¿Por qué un escritor cosmopolita, famoso y atractivo decidió suicidarse de un modo tan espectacular? ¿Era Mishima un neoimperialista o tan sólo quiso plantear una sangrienta performance? ¿Qué le llevó a tomar una determinación tan irrevocable? Como sucede en casos como éste, los datos biográficos pueden ayudarnos a comprender, siquiera un poco mejor, a uno de los personajes más peculiares y apasionantes del Japón contemporáneo.