Una labor intelectual.Rubén Jaramillo Vélez. Argumentos para la ilustración contemporánea.

En 1959, el sociólogo argentino Sergio Bagú escribió en una pequeña publicación algunas observaciones metodológicas encaminadas a comprender el lugar y la ubicación del intelectual latinoamericano en los problemas del mundo. El título de su escrito, ‘Acusación y defensa del intelectual’, publicado por Perrot en Buenos Aires, más allá de las recomendaciones ofrecidas para descifrar la función social del intelectual en nuestras sociedades, proponían un derrotero de tareas, una ruta de exploración acerca de este tipo social.
Frente a lo anterior, una de entre muchas de las demandas que exigían Bagú era escudriñar los escenarios sociales desde los cuales los hombres de letras y del pensamiento de nuestras tierras construyen sus acciones y erigen sus espacios de debate y de discusión.
Bagú consideraba que la reconstrucción de estos espacios –el modo en que se crean los vínculos y las esferas de intercambio- son obligados para una sociología de los intelectuales de nuestro continente. Razonaba igualmente que ellos permiten incluso la comprensión de cómo se forman y se desenvuelven en el medio social estas personalidades.
Para Bagú el “aire de la calle” ha enaltecido y fijado el rumbo de la labor del pensador en el continente, y por lo demás ha permitido calibrar los desafíos e incluso los compromisos que revelan, en no pocas ocasiones, el modo cómo se tejen sus relaciones con la sociedad y el público. Es a partir de esta última insinuación, nada insustancial, que se publica este libro en una obra que tiene como cometido reconocer la figura y la personalidad del profesor Rubén Jaramillo Vélez.
Sin lugar a dudas, poder reflexionar sobre lo que los intelectuales cavilan, ilustrar su propia ilustración es un camino, entre otros, para situarlos y darles el lugar que tienen en la sociedad. La presente publicación, más allá de las tentaciones al agasajo de ocasión, busca darle una lectura de conjunto a la obra del profesor y filósofo colombiano.
Los contenidos van dirigidos, entre otras pretensiones, a hacer contemporáneas las contribuciones que dentro de un amplio haz de corrientes del pensamiento ha logrado fundar el profesor Rubén, en un esfuerzo de producción, divulgación, edición y exposición que abarca más de tres décadas.
Resulta un suceso especial ponderar sus realizaciones como sus aspiraciones, para lo cual este libro es un espacio en el que se configuran varios ejes que buscan ofrecerle al lector la posibilidad de proximidad y de familiaridad con una reveladora tradición intelectual en nuestro país. Se trata de un libro con aportes plurales, tanto en la naturaleza disciplinar de los escritores como en sus enfoques filosóficos, que en su conjunto están destinados a construir una imagen cercana a la obra de Rubén Jaramillo Vélez.
El libro está dividido en tres partes de acuerdo con los énfasis que han elaborado los autores en sus respectivos artículos. De esta manera, en la primera parte denominada “Perfiles”, el lector encontrará importantes testimonios que reconstruyen aspectos y circunstancias sobresalientes de la obra y el pensamiento del profesor colombiano. El libro se abre con el escrito del abogado y el doctor en Literatura, el profesor Juan Guillermo Gómez García, quien a manera de introducción brinda un generoso y detallado exordio, en el que se expone cómo se tejen los vínculos intelectuales.
A la manera de un péndulo, que va de la amistad y lo afectivo a las más arduas y trabajosas empresas editoriales e intelectuales, describe en su semblanza la configuración de esta relación intelectual y los avatares e implicaciones que esta expresa en un contorno de conflictos sociales y políticos.
Sin menoscabo de las discusiones sobre los temas o problemas sociales y políticos del momento, al renglón seguido, de uno de los conocedores más autorizados del marxismo en el siglo XX, el doctor en Sociología y profesor alemán Klaus Meschkat, se publica un bosquejo de lo que fue la experiencia de estudio de Rubén Jaramillo en Alemania, los sucesos y los contrastes de esta circunstancia de estudio en el exterior, los años en este país y las peculiaridades de vivencia en un momento de convulsión como fue aquella época de la movilidad estudiantil en Berlín.
Este escrito ofrece un escenario privilegiado para contemplar lo que fue la formación (Bildung) de un latinoamericano y los lazos que desde allí fueron forjando sus tendencias como fuerzas intelectuales con esta zona del pensamiento del mundo. El modo en que se conjuga la opinión social y política con los recursos teóricos de la filosofía constituye otro de los marcos en los que se siembra la semblanza del profesor Rubén.
Por otra parte, el escritor y editor Héctor Peña Díaz inquiere acerca de los entrelazados que componen la personalidad intelectual de Rubén, destacando para ello las circunstancias sociopolíticas y culturales con las importantes huellas de las corrientes estéticas, filosóficas y de las ciencias sociales que marcaron las tendencias más resaltadas de las opiniones y el pensamiento del filósofo colombiano.
Esta primera parte se cierra con el escrito del profesor Selnich Vivas Hurtado, doctor en Literatura, quien en su sintético escrito resalta la obra de traductor y de mediador cultural del profesor Rubén, en su ciclo que comprende la vivencia en Alemania y su regreso a Bogotá; en esos años el filósofo se enfrenta y reconcilia con las dos culturas que vivirán en estrecha connivencia, ajustadas en la conciencia y la reflexividad del intelectual.
En la segunda parte, hemos reunido los artículos que han puesto su énfasis en la perspectiva en la que Jaramillo Vélez ha examinado la modernidad, y su expresión en Latinoamérica y Colombia, en la perspectiva de una extendida labor ilustradora. Esta parte comienza con el artículo de Luca D’Ascia, profesor italiano de la Escuela Normal Superior de Pisa y doctor en Literatura, quien centra su estudio en dos corrientes intelectuales, el expresionismo alemán y el marxismo crítico, las que le permiten hurgar, en términos analíticos, en lo que ha sido la tragedia y las consecuencias de la crisis burguesa y ante todo de la modernidad.
En un diálogo entre rasgos culturales y sociedades, el profesor italiano contrasta la lectura que aborda Rubén sobre la modernidad para el contexto colombiano y los alcances como las consecuencias reflexivas de su noción acerca de la “modernidad postergada”. Como complemento de la perspectiva trazada por el profesor D’Ascia, el ensayo del abogado, filósofo colombiano y doctor en Ciencia Política, Jorge Andrés Hernández, nos propone comprender la labor de Rubén como la de un ilustrado latinoamericano.
A partir de esta consideración, el ensayo profundiza en los alcances y en las peculiaridades de este matiz intelectual, en el que se abordan las contradicciones y las consecuencias de la labor crítica, el razonamiento y el análisis de la modernidad en medios como el nuestro, donde se exalta por precariedad, por exageración e incluso por novedad y moda aquellas corrientes, como la posmodernidad y el poscolonialismo, debatidos con consistencia a través de la reflexión sobre la Ilustración que erige el profesor Rubén Jaramillo Vélez en el contexto de nuestro país y el ámbito latinoamericano.
Esta segunda parte contiene dos escritos que ponderan la discusión sobre la modernidad en la obra del profesor Rubén, y como testimonios configuran uno de los trazos más destacados de su pensamiento. El ensayo del profesor Sergio de Zubiría Samper, doctor en Filosofía Política, quien fuera otro de sus alumnos destacados, hace hincapié en las condiciones y en las bases sobre el modo de leer la modernidad, en la que sobresalen algunas de las tradiciones de la filosofía, específicamente la que va de Kant a Hegel, de Marx a Heidegger, por ejemplo.
Esta lectura se abre progresivamente a la historia y le permite dar contenido material a la categoría de modernidad en el horizonte analítico concebido por Marx. El contenido del profesor De Zubiría sitúa la discusión acerca de la formación del concepto de modernidad postergada, entendida como “modernización contra la modernidad” propia de la historia colombiana, lo que va a contrapelo de algunos investigadores habermasianos del país que sostienen la tesis, y que ha fijado su mirada para el caso colombiano, de una “modernización sin modernidad”, lo que riñe con la perspectiva que destaca De Zubiría en conexión con el modo comprensivo de la modernidad trazado por el profesor Rubén.
Ahora, si bien la primera parte aproxima al lector al talante de Rubén Jaramillo Vélez y la segunda ubica un aspecto central, entre muchos, sobre su obra desde la perspectiva de su desarrollo conceptual y las polémicas que genera, la tercera parte se propone una lectura acerca de las suscitaciones generadas por la obra del filósofo colombiano. Para concatenar con las dos partes anteriores, se inicia esta última sección del libro con el artículo del profesor Rafael Rubiano Muñoz, sociólogo y magíster en Ciencia Política, quien, centrado en el análisis del libro ‘Colombia: la modernidad postergada’, capta los aportes que ha desarrollado el profesor Rubén a la historiografía política de Colombia –en confrontación con la oficialidad-, en la que se discuten reflexivamente nuevas preguntas y caminos para la necesaria tarea que tiene cada generación de científicos sociales de volver a escribir la historia de su país.
El libro culmina con dos registros: uno sobre la mentalidad burguesa y otro sobre el psicoanálisis, que son aspectos centrales de la obra de Rubén y que son propios de las suscitaciones que han generado en nuestro medio. El profesor Orlando Arroyave, psicólogo y magíster en Filosofía, se enfoca en algunos ensayos que Jaramillo Vélez ha publicado sobre Freud y el psicoanálisis, motivo desde el cual le sugiere al profesor Arroyave emprender algunas preguntas sobre el papel del psicoanálisis como doctrina y práctica emancipadora y como aportante o no a una antropología filosófica en el presente.
El escrito del profesor Arroyave abre la polémica -nunca acabada- de la importancia del psicoanálisis para la investigación y el análisis social que el profesor Rubén ha alentado desde su esfuerzo de divulgación de la teoría crítica en la sociedad colombiana. La parte tercera finaliza con el escrito del profesor Jairo Iván Escobar Moncada, filósofo y doctor en Filosofía, con uno de los temas de reflexión y análisis más constantes y de asiduo interés del profesor Rubén, el de la mentalidad burguesa.
Desde el ángulo del parangón, el profesor Escobar compara el estudio de la historia de la mentalidad burguesa de Max Horkheimer con los escritos que sobre este aspecto ha elaborado el profesor Rubén.
El problema de la mentalidad burguesa es capital para nuestras sociedades –a la luz de las reacciones que ha tenido nuestro territorio contra esta mentalidad a lo largo del tiempo-, lo que se conjuga de manera adecuada en el modo de reflexión que propone el profesor Escobar, es decir, visto en un diálogo con Rubén a partir de dos investigadores y autoridades principales en este tema.
Al final, el libro ofrece una biografía de y sobre Rubén Jaramillo Vélez que puede contribuir a nuevos estudios sobre su obra, organizada por el profesor Juan Carlos Celis Ospina, sociólogo y doctor en Estudios Sociales, quien nos da luz sobre la producción extendida de la obra del profesor Rubén Jaramillo Vélez.
De este modo, se completa el libro y lo que nos cabe señalar frente al lector es –más allá de la admiración y el respeto íntegros hacia el profesor Rubén- incitarlo a una valoración, la más ajustada posible que ella pueda provocar, de uno de los intelectuales colombianos, que en sus empeños ha conformado un contorno de argumentos para la Ilustración contemporánea como proceso en el que la crítica a los déficits de las pasadas fases de Ilustración fortalecen los postulados universales de una razón ampliada.
Agradecemos al Grupo de Estudios de Literatura y Cultura Intelectual Latinoamericana (Gelcil) su aliento en la gestión de este libro, su aporte económico y su contribución intelectual a través del proyecto de sostenibilidad de grupos de investigación del Comité para el Desarrollo de la Investigación (Codi) de la Universidad de Antioquia.