Chateaubriand
El Romanticismo, la corriente de los amantes
El
Romanticismo, movimiento literario del siglo XVIII, rompe con los
movimientos racionalistas de la Ilustración y da prioridad a los
sentimientos por sobre la lógica. Esta corriente, que comienza en Reino
Unido y Alemania, se extendió al resto del mundo y es la responsable de
algunas de las obras más emblemáticas de la historia.
En Francia el movimiento también se consolidó rápidamente, y el fundador del movimiento fue precisamente de Chateaubriand.
Su legado influenció a decenas de escritores posteriores, como Víctor
Hugo ("Les Miserables", "El jorobado de Notre Dame", "Hernani"), Lord
Byron ("Don Juan", "Las peregrinaciones de Childe Harold") y Stendhal
("Rojo y Negro", "La cartuja de Parma").
¿Quién fue François René de Chateaubriand?
Nacido
en el seno de una antigua familia aristocrática, Chateubriand era noble
y arduo defensor de la fe católica. A los 17 años decidió unirse a la
carrera militar en la Armada Francesa, y en tan sólo 2 años logra el puesto de capitán.
Chateubriand
se sumerge no sólo en la literatura francesa de la época, conociendo a
autores como Jean-François de La Harpe, André Chénier y Louis-Marcelin
de Fontanes, sino que además durante su exilio en Inglaterra a causa de
una guerra y para recuperarse de las lesiones que le costaron su carrera
militar, se inspira con obras fundamentales de la región, principalmente Paraíso perdido de John Milton.
De Chateubriand abandona París y viaja a Estados Unidos en 1791, donde vive con tribus indígenas, que lo llevaron producir algunas de sus obras más exóticas como "Atala" (1801), "René" (1802) y "Les Natchez" (1826).
Retorna
un año más tarde (1792) y bajo presión de su familia, se casa con una
joven de la aristocracia, Céleste Buisson de la Vigne, a quién nunca
había conocido. "Génie du christianisme", una apología a la fe católica, lo consagró a los ojos de Napoleón Bonaparte, quien lo nombra secretario del consulado de la Santa Sede,
pero renuncia y queda únicamente a merced de sus ingresos literarios, y
con el apoyo de la zarina rusa Elizabeth Alexeievna, quién lo
consideraba un defensor del Cristianismo.
Durante la restauración de los Borbones ocupa su lugar en la Académie Française, y sus amigos más cercanos fueron Madame de Staël, Joseph Joubert y Pierre-Simon Ballanche.
Luego
de una gran campaña en contra de Napoleón, Chateubriand fue elegido
Ministro de Estado en 1815, aunque sus críticas del Rey Luis XVIII le
valieron su puesto y a partir de allí se opuso fuertemente a la Corte. Tuvo una gran carrera política e incluso llegó a actuar como Primer Ministro de Francia.
Sus últimos años los vivió recluido en un apartamento parisino y muere en París el 4 de julio de 1848,
durante la Revolución. Su autobiografía "Memorias de ultratumba",
publicada póstumamente en 1849-1850, es considerada su mejor trabajo
hasta la fecha.
Ideología de De Chateubriand
Un hombre sumamente culto y docto, de Chateubriand produjo grandes obras, muchas de ellas con frases realmente memorables:
- "El escritor original no es aquel que no imita a nadie, sino aquel a quien nadie puede imitar"
- Mientras que el corazón tiene deseo, la imaginación conserva ilusiones"
- "Nuestras ilusiones no tienen límites; probamos mil veces la amargura del cáliz y, sin embargo, volvemos a arrimar nuestros labios a su borde"
- "La justicia es el pan del pueblo; siempre está hambriento de ella"
- "La independencia del pensamiento es la más noble aristocracia"
- "La verdad política, cualesquiera que sean sus formas, no es más que el orden y la libertad"
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